
Hay un dicho típico de Navidad en Cataluña que reza "per Nadal cada ovella al seu corral" o sea que en Navidad cada ovejilla con su pandilla. Como alternativa transgresora hemos reunido en mi casa un pequeño rebaño de ovejitas descarriadas y en vez de hacer los típicos canelones de las sobras de la comida de Navidad, nos hemos ido a Japón... gastronómicamente hablando.
De la mano de Iolanda, (más bien de la chuleta que llevaba a boli en la mano) hemos hecho makisushi y salmón con salsa yakitori, de postres trufas de sake (gentileza de la pastelería Ochiai).
Yo para variar he aprovechado para hacer una sesión fotográfica sobre el noble arte de hacer makisushi "en familia".
2 comentarios:
Eh pastorcilla que te has dejado en el cajón el pastel de zanahoria... o te lo guardas para otro post??
Cómoooooooo!! Había delicioso pastel de zanahoria. Ese que aún no tengo la receta!!!!!!!!!
A la lista de recetas que alguien me debe, hay que apuntar comida japonesa. Sobre todo el salmón.
Y esta vez no hay excusa que por ahí he visto que había una chuleta
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